viernes, 21 de mayo de 2010

Capítulo primero ( la noche es polvo)

Antes de nada, sabed que es la una de la mañana y me ha venido la inspiración, corregiré los posibles fallos de puntuación durante la semana, espero que disfruteis el primer capítulo!


Capítulo Primero
La noche es polvo

-Oh…Dioses, jamás pensé que este libro podría ser tan interesante-

-¿De verdad te gustan esas porquerías?-

-No es una porquería, zafio gañán de pelo lanudo, esto, es una obra de arte-

-¿Un libro escrito por un hombre que vivió el accidente de Chernóbil, encerrado en un reformatorio mientras miraba el pelo de su amada? Oh si, toda una obra de arte, sin duda. Por cierto ¿Qué tal si haces algo útil y me dices dónde demonios se ha metido el doctor? Tengo una entrega para el.-

El acento de Habbab siempre sonaba de lo más curioso, ese acento que los de origen Islámico nunca consiguen perder. Aunque su nombre significara adorable, el no tenía nada de adorable, un tipo de expresiones rudas y cicatrices faciales que eran de lo menos atractivo, además de una galantería nula y una educación poco menos que negativa.
Mi nombre es Eón y soy arqueólogo en prácticas, actualmente trabajo con el doctor Swan en las investigaciones recientes de una cárcel egipcia que encontraron el año pasado. Este tipo de gente le trae paquetes continuamente y por desgracia suelen ser avisos de retirada de fondos. El doctor tiene la convicción de que aquí abajo hay algo, aunque a veces sinceramente llego a dudar de que su cordura siga intacta.

-Dime… ¿Dónde crees que ha podido irse? Estamos en Kharga por el amor del cielo, habrá ido a la excavación.-

-Pues yo no quiero ir allí, así que firma tú.-

-¿Qué le han mandado esta vez?-

-¿Tengo pinta de abrir paquetes ajenos?-

-Tienes pinta de muchas cosas…- El dolor seco de un coscorrón me dejó bien claro que había ido demasiado lejos, después de todo, los patanes traficantes también tienen su orgullo, aunque sinceramente no sé de dónde lo sacarán.

-Sigue leyendo cuentos de ciegos que sueñan con pelos de mujer, yo me largo.- Hababb se subió al jeep en el que esperaba uno de sus secuaces y marchó levantando arena, definitivamente, un completo imbécil. Por suerte para mi, el desierto traía muchas más cosas agradables que desagradables y aunque soy arqueólogo y me repitan constantemente que las piedras son aburridas, yo encuentro este gran trozo de arena de lo más apasionante. Llevo de prácticas con el señor Swann menos de tres meses y ya ha conseguido que me apasione por la cultura egipcia de hace milenios, el único problema es que la gran mayoría de las veces que habla no le entiendo dado que su opinión sobre que lo egipcio, en egipcio debe aprenderse, es un poco mentalmente avanzada para mí.

-Genial, no solo este zumbado me critica la lectura sino que además tengo que cargar con este paquete, me pregunto qué extraño artilugio será ahora.-

-Veo que lo de quejarte en voz alta sigue siendo una costumbre.-

-¡Doctor! No le había visto llegar.-

-Sé lo que no ves, porque eres tan ciego como el protagonista de tu libro. Vaya, ¿Ya ha llegado? Bien, por fin podré escuchar algo que no sean tus quejidos.- El doctor siempre se quejaba de que yo me quejaba, pero claro ¿qué otra cosa hacer en un desierto que no sea quejarse, dormir o cavar?

-Profesor qué… ¿Qué es esta vez?- El doctor solía recibir artilugios tales como lupas, pinzas mecánicas, varillas contra el polvo, libros sobre arqueología egipcia, libros de historia, cartas de anónimos, y todo tipo de material de arqueología de orden desconocido incluso para mí.

-Es una tele.-

-¿QUÉ?-

-Pues eso, una tele.- El aparato cochambroso y polvoriento que sacó de la caja tenía pinta de ser todo, menos una tele. Con cables que colgaban por todos lados y tan larga como la mesa de estudio, pero con una pantalla tan pequeña que para ver algo seguramente tendríamos que utilizar las lupas.

-Qué… ¿Qué clase de bestia aberrante es eso?-

-Oye, que es tecnología puntera.-

-Claro, VHS Picapiedra último modelo.-

-Señorito, estamos en el desierto, te reto a conseguir algo mejor.-
El doctor también tenía la mala costumbre de conseguir que mantuviera la boca cerrada. Para mi sorpresa, una vez conectado el aparato al generador las imágenes brotaron, no demasiado nítidas claro, pero bien sintonizadas eran perfectamente entendibles.

-¿Qué sintoniza profesor?-

-El vaticano, van a investir al nuevo Papa.-

-Vaya, así que era eso lo que había estado intentando averiguar en los periódicos.-

-Tu mente es cuanto menos aguda querido pupilo.-

El doctor había sintonizado el canal en egipcio, por suerte. Al parecer la fumata blanca aún no se había elevado en el aire, así que por el momento nada de dirigente eclesiástico en nuestro año del señor 2025.

-¿Ha encontrado algo interesante hoy?-

-Pues no, solo piedras lisas en lo que parecía ser una tumba vacía.- dijo mientras arrojaba de su mochila un montón de peñascos a la mesa de estudio.

-Pero…la tumba.-

-Hemos encontrado una antigua cárcel, encontrar tumbas no es precisamente lo que busco.- Dicho esto salió del campamento.
A lo lejos, como cada mañana, los gritos de un niño hiperactivo se aproximaban al galope. Hamas, un niño del pueblo nos traía agua y comida cuando la caravana de su padre pasaba cerca del campamento, el nombre en definitiva le venía al dedillo.

-¡Doctor, doctor Hamas trae comida y agua!-

-Muy bien pequeño, déjalo dentro y te daré tu paga.- Acto seguido, como siempre, podía ver la pequeña cabeza de Hamas entrando por la puerta, con su pequeño cuerpecito cargado de bolsas de piel y cantimploras de agua. El pequeño disfrutaba también con nuestro oficio, siempre preguntaba qué era aquello y esto, me traía recuerdos.

-Hola Eón, ¿Cómo está?-

-A los amigos se dice Cómo estás, y estoy muy bien gracias ¿Qué me traes aquí?-
-Agua y comida señor Eón, pero como agua no en pozo Hamas coger agua de mezquita.-
-¿Has robado el agua de la mezquita?-

-No señor, Hamas no roba, Hamas trato con gente de mezquita-

-Oh…-
El joven soltó todo lo que llevaba encima y salió raudo a por su recompensa, normalmente el doctor le premiaba con chocolatinas y eso a él le encantaba. Como siempre, comida y agua, aunque ciertamente el agua esta vez fuera de una mezquita y no de un pozo.

-Eón, voy a salir al poblado, quédate y revisa las piedras, volveré al anochecer.-

-Sí profesor, lo haré-

-Hasta la vuelta-

-Adiós señor Eón.-

Una vez más el sonido del jeep se alejó en la inmensidad del desierto y allí solo me quedé. He de admitir que la retransmisión vía cacharro era un grato compañero. Tras largas horas de análisis químicos, con lupa y microscopio llegué a una clara conclusión: nada.
En aquellas rocas no había nada, ni rastro, la mayoría se deshicieron en mis manos al ser simple barro y un trozo triangular de piedra fue lo único que quedó con vida tras mi exhaustivo examen. ¿Pero tenía algo? Nada. Aproveché para fijarme un poco más en la retransmisión y coger un poco de comida y agua, al parecer la fumata blanca seguía sin aparecer y un montón de creyentes acampaban a las puertas de la cúpula.
De pronto algo me sobresaltó, un disparo sonó en el exterior y se me cayó todo lo que tenía sobre la mesa de trabajo. Algún zángano estaría cazando vete tú a saber el qué, sin haberme dado cuenta había caído ya la noche y asustado cogí la linterna y me asomé, pero no vi a nadie, sería un campesino asustando a un zorro. Después de reponerme del susto volví a la silla y ¡bien! Fumata blanca a la vista, los gritos se hicieron palpables allá en el vaticano, pero pronto mis preocupaciones se tornaron hacia una tenue luz que brotaba de mi escritorio.

-¡Mierda!-

Las piedras y muestras se habían llenado de agua y comida, genial, todo un trabajo de científico. Separé las muestras importantes y las coloqué a toda prisa en recipientes para poder limpiarlas, hasta la última piedra, hasta llegar a la piedra triangular que había encontrado el doctor. Acto seguido y con el corazón intentando escapar de mi pecho, descolgué el teléfono.

-¿Doctor?...Creo que debería venir a ver esto.

3 comentarios:

ismael gonzález dijo...

No me había imaginado que lo que aparecia en el prologo era una lectura de alguien, fue una grata sopresa.
Sobre este capítulo 1, como ya t dije el otro día, m gusta bastante como escribes, sin embargo, deberías separar con un espacio quien habla en los dialogos para que se haga un poco más ameno. Por lo demás muy interesante.
Estaré atento para posibles publicaciones hoy o mañana :D

carlos dijo...

Me alegra que lo disfrutaras Ismael, espero que todos se lleven la misma sorpresa que tu al leerlo.
Procuraré ver lo de la separación de dialogos. Gracias por el consejo.

Anónimo dijo...

LoL estubo genial

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